¿Podemos asegurarlo todo, incluso el amor?

febrero 10, 2020 Salud

San Valentín se acerca y nos invita a reflexionar. Los que tienen pareja quizá se planteen que supone una preocupación conservar en el tiempo el sentimiento amoroso. Y es que la necesidad de sentirse seguro es humana. El desear que nuestra pareja no cambie con el tiempo, que nos siga amando hasta la eternidad o, al menos, mientras la amemos nosotros, nos puede producir una cierta angustia y, si pudiéramos, más de uno contrataría un seguro contra su pérdida.

Por otra parte, están los que piensan que San Valentín no es el día ideal simplemente porque no tienen pareja y piensan que ni falta les hace. Porque hay amor más allá de los arquetipos convencionales rebosantes de exceso de romanticismo que nos llegan cada año el día 14 de febrero.

No podemos asegurar el amor, pero sí deberíamos conformarnos con experimentar otras formas de amor tan válidas como el sentimiento de amor convencional.

OTROS TIPOS DE AMOR

No nos deprimamos, hay amor para todos. Lo único es que debemos fijarnos bien para encontrarlo. Está muy cerca y casi no lo percibimos porque está formado por detalles sutiles y no siempre a la vista.

El amigo incondicional

Es aquel ser angelical que nos pregunta 10 veces al día si hemos recibido contestación de aquella persona que nos deja en leído nuestros whatsapps, desde hace unos meses. No, no hemos recibido respuesta, pero agradecemos su interés. Una amistad que a veces nos resultará un poco agobiante, pero en el fondo es amor e interés hacia nuestra persona. Nos está mostrando amor en forma de preocupación despreocupada.

La compañera de piso

Nada nos hace sentir más seguros y aliviados de nuestra soledad en nuestro modesto pisito compartido que precisamente esa compañía que nos resuelve toda clase de problemas domésticos. Qué sería de nosotros sin la constante advertencia de que no nos dejemos nuestra ropa sucia por el suelo o de que freguemos los cacharros cada vez que nos preparamos algo de comer. El velar por la higiene y las buenas costumbres es otra forma de amor, que cuida nuestra salud y nos proporciona una diáfana visión de nuestra estancia en la vivienda con olor a lejía.

El cajero del súper

 

Los “buenos días” con una sonrisa por la mañana, unas cuantas preguntas más de qué vamos a hacer durante el día, cómo nos ha ido el fin de semana y con quién hemos estado, son muestras palpables hacia nosotros de simpatía y amor universal como cliente. No debemos desatender esta forma de amor comercial. Ni debemos entender que es interesada.

El jefe del equipo


Quién nos diría que en el trabajo también podemos recibir amor… Pues sí, en forma de interés por nuestro trabajo en la figura de nuestro jefe de equipo. Él o ella va a acompañarnos en nuestro desarrollo profesional y a aconsejarnos. Sí, es así, este superior, con sus directrices bien marcadas, nos está dando lecciones para poder aprender. Todo para nuestro bien, un amor casi paternal.

Y ya sabéis, si no os conformáis y sois insistentes en no abandonar la idea de buscar el típico y clásico amor romántico, daos prisa, porque San Valentín está a punto de llegar. Os quedan pocos días para buscarlo y encontrarlo. Buena suerte.

 

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