El diseño de tu hogar es fruto de epidemias anteriores

agosto 13, 2020 HogarSalud

En los pasados días del confinamiento en los que el hogar se ha convertido en nuestro refugio, tal como si fuera la cueva protectora ante los ataques de una peligrosa fiera en la época prehistórica, habrás podido comprobar que tienes en tu casa todo lo necesario para sobrevivir, aunque te duela el aislamiento.

Las comodidades que se han ido incorporando en el diseño de este nuestro espacio, nos permiten sentirnos plácidamente en él y responden con holgura a todas nuestras necesidades básicas. Pero no siempre fue así, las adaptaciones fueron sucediéndose y, precisamente, las epidemias pasadas han jugado un papel fundamental en la evolución de nuestra casa.

El artículo publicado por la Dra. Elizabeth Yuko, bioética, escritora y profesora adjunta de Ética en la Universidad de Fordham de Nueva York, muestra la conexión de la salud y la arquitectura en el hogar durante los dos siglos pasados a consecuencia de la aparición de pandemias, como por ejemplo la gripe española de 1918, epidemias de tuberculosis y disentería. Hoy en día, en el diseño de una vivienda se tienen en cuenta algunos elementos indispensables que fueron creados por la necesidad de atenuar o prevenir las enfermedades infecciosas. Yuko muestra algunos ejemplos:

 Armarios empotrados

La concepción actual del armario en una vivienda moderna no es la misma que en el pasado. Hasta principios del siglo XX la mayor parte de la ropa se concentraba en muebles autónomos. Los armarios eran muy pequeños porque los elementos de tela (sábanas, paños cocina, ropa interior…) se guardaban en grandes muebles difíciles de trasladar y manejar. Lloyd Alter, arquitecto e historiador del diseño, profesor en la Universidad de Ryerson en Toronto, Canadá, indica que como los armarios grandes eran difíciles de mover y recogían polvo y en esa época se creía que los gérmenes permanecían en él, así que era más fácil de limpiar una habitación con los armarios fuera de ella.

Más tarde, sobre 1920, hace exactamente un siglo, Le Corbusier (reconocido arquitecto, urbanista, pintor, escultor suizo), escribió sobre la importancia del minimalismo, la limpieza y la higiene en el diseño de toda la casa, aconsejando la incorporación en lugar de los muebles separados, tendencia que se convirtió en la norma hasta hoy.

Azulejos blancos y linóleo

A finales del siglo XIX, cuando se empezó a entender la forma en que se propagaban las enfermedades infecciosas, los azulejos blancos fueron el símbolo de la limpieza, sobre todo se instalaban en los hospitales porque la suciedad era más fácil de detectar. También en las cocinas porque enfermedades como el tifus, botulismo o triquinosis podían ser transmitidas por los alimentos. El linóleo también sustituyó a la madera por ser también más fácil de limpiar y por sus características de repeler bacterias gracias a las propiedades de su componente, el aceite de linaza.

Como ves, cuando te sientas protegido entre las paredes de tu vivienda, no creas que es pura magia. Personas preocupadas por las epidemias que eran comunes en el pasado, investigaron cómo podían atenuar y evitar futuras infecciones en el sitio más íntimo donde recuperas tu energía y necesitas descansar, tu hogar.

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