Día del Padre en casa

marzo 19, 2020 Hogar

Hoy es 19 de marzo, Día del Padre, y como cualquier festividad del calendario, vamos a intentar celebrarla. Aun en estas circunstancias, no la vamos a dejar pasar, porque es un motivo de ánimo y de buena actitud. Los padres nos lo agradecerán, porque siempre han dedicado a los hijos un montón de tiempo de sus vidas, con su atención directa y también, cómo no, con su preocupación por nuestro bienestar.

Así que vamos a intentar pensar con qué podemos sorprender a nuestros progenitores. A continuación os presentamos algunas propuestas:

 1. Cocinar algo sabroso

Meternos en la cocina y con algún vídeo de Youtube a la vista, seguir las instrucciones, paso a paso de cualquier receta. Procuremos no saltarnos ninguno. Aunque sea la primera vez que cocinamos, lo lograremos. Los ingredientes, en principio, deben ser los que nos indican, no vale sustituirlos por otros, así que… ya sabes, organización ante todo. No obtendremos una estrella Michelín pero la cara de asombro de nuestro padre la podremos compartir rápidamente en redes sociales.

2. Escribir un poema

Recordemos que un poema no implica directamente que tenga rima. Hay poemas preciosos que no contienen ninguna rima asonante ni consonante porque prevalece el significado de los versos y su toque de lírica emotiva. Podemos atrevernos con algunas palabras recordando la niñez, eso emocionará a papá, ¡seguro!

3. Realizar alguna tarea que no le guste a él

El regalo puede ser también en forma de acción. Una muestra de consideración realizando un esfuerzo, por ejemplo, en pintar su despacho, porque él nunca tiene tiempo y le gustaría que las paredes estuvieran blancas con sensación de limpieza. Esa puede ser la sorpresa: “Papá, te voy a pintar el despacho y en dos días, tres… (o los días que necesitéis, tranquilos, él no se va a enfadar) te dejo un despacho reluciente de blancura”. Esta opción hay que evaluarla con cuidado para no embarcarnos en aventuras de imprevisibles consecuencias ya que nos pueden estar recordando durante años nuestra nula habilidad como pintores de brocha gorda. Pero si lo tenéis claro, ¡adelante!

4. Compartir con él su afición favorita

En esta sugerencia hace falta conocer un poco las aficiones del padre. Será difícil recordar la última vez, por ejemplo, que nos invitó a compartir un hobby que a nosotros, personalmente, no nos divierte demasiado. Pero esa puede ser la sorpresa para el día del Padre. Ofrecerle nuestro entusiasmo lúdico y, aunque nos cueste un poquito, mostrar un gran interés en ofrecerle un campeonato a dos, de cuatro horas, jugando al ajedrez, ese juego que papá jugaba con su propio padre y que adora por su gran posibilidad de ejercitar la mente. Por cierto, ya que nos ponemos, estaría bien si queremos verle contento de verdad, podríamos simular incluso, perder alguna pieza por despiste y dejarle ganar la partida… recordará para siempre este Día del Padre!

Tenemos una responsabilidad y un compromiso para mostrarnos positivos y día a día avanzar con las pequeñas felicidades que nosotros mismos podemos crear. Celebremos con ilusión un nuevo 19 de marzo lleno de esperanza en el futuro.

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